martes, 17 de septiembre de 2013

Harta de derrotas.

Se pone otra vez de pie y de nuevo se mira en el espejo. No hay
lágrimas. ¿Le quedan? Está harta de derrotas. Pero ahora la
impotencia de sentirse así en el lugar que tantas satisfacciones
le ha dado en los últimos tiempos se lo impide. Está tan dolida,
tan superada que ni puede llorar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario