-¿Por qué no lloras, Vic? -le preguntó-, ¿Acaso no le echas de menos?
Ella tardó un poco en responder. Cuando lo hizo, Shail deseó no haber preguntado nunca.
-Los muertos no pueden llorar -dijo Victoria con suavidad.
-Vic, tú no estás muerta -replicó el mago, con un escalofrío.
-No -concedió ella, y parecía algo desconcertada-. Pero tampoco estoy viva del todo. Dime Shail, ¿acaso se puede vivir con medio corazón?
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